Playas Chacocente y La Flor

Un espectáculo reservado para pocas playas en el mundo puede observarse por estas fechas en el Pacífico de Nicaragua: miles de tortugas salen del océano para depositar sus huevos y a veces el espacio se hace tan pequeño que unas avanzan sobre otras.

En Nicaragua es conocida como “temporada de arribadas”, y va de julio a enero.

Las arribadas masivas solamente ocurren en 9 playas del mundo, y de estas, dos están en Nicaragua, según el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).  

Las playas nicaragüenses preferidas por las tortugas marinas son Chacocente y La Flor.

Cualquiera de estas, ubicadas a más de 160 kilómetros en carretera al sur de Managua, puede recibir hasta 4.000 tortugas en una sola noche, afirma el director de Biodiversidad del Marena, Carlos Mejía.

Estos eventos a veces son más extraordinarios aún, como el pasado martes, cuando 5.236 tortugas anidaron en La Flor, clasificada como Refugio de Vida Silvestre por el Marena.

Este celo se debe a que algunas de las especies que anidan en la zona, como la Tora o Baula, la tortuga marina más grande del mundo, están en peligro extremo de extinción, según la administración del Refugio de Vida Silvestre Río Escalante-Chacocente.

La tasa de supervivencia puede ser del 1 al 3 %, según los expertos. 

La alteración de su hábitat, la contaminación y la cacería, son más amenazan que los depredadores, afirma a Efe el ecólogo y exdirector de Áreas Protegidas del Marena, Milton Camacho.

La estrategia de conservación propia de las tortugas marinas es poner muchos huevos para que alguna cría llegue a adulto, dice el especialista.

Cada tortuga, un promedio de 100 huevos

Cada tortuga pone un promedio de 100 huevos por anidada.

El Marena espera que en esta temporada eclosionen 1,8 millones de crías en la costa del Pacífico.

Unas 60.000 tortugas podrían anidar en La Flor y 130.000 en Chacocente, más otras 6.000 en el resto de playas del litoral.

Las mediciones en Nicaragua suelen ser más exactas porque este es país tiene un censo de tortugas y no trabaja de acuerdo con estimaciones, asegura el director técnico de Chacocente, Jeffer Cruz.

Después de vivir unos 15 años en el océano, las tortugas regresan a anidar a la misma playa donde nacieron, probablemente en luna nueva o luna llena, de ahí que las arribadas masivas se pueden predecir, según las autoridades, que cada año emiten un calendario posible de estos fenómenos.

Pero ¿cuál es la relación entre la luna y las tortugas?.

“La relación de la luna es con el mar, hace que hayan mareas altas o bajas, las tortugas aprovechan las mareas altas porque les facilita la arribada”, explica Camacho.

La anidación de tortugas marinas se puede disfrutar en Nicaragua por 6 dólares o menos, pero es una escena que podría desaparecer en diez años de plazo si el hombre continúa presionando a la especie, según organizaciones ambientalistas especializadas.

En Nicaragua, donde hace diez años la situación era incontrolable, ha mejorado la supervivencia tras la anidación, y las esperanzas de conservación renacen cada vez que una cría eclosiona y se lanza en la carrera más ágil de su vida hacia el mar.

By: viajesboletin.com