Jeremy Wade

Posee un currículum variopinto que él resume con una frase: “Persigo peces feos”. Licenciado en Zoología, exprofesor, escritor, sospechoso de espionaje, superviviente de un accidente aéreo y experto en pesca con caña, Jeremy Wade es además presentador del programa Monstruos de Río (Discovery Max), un docurreality que le ha llevado a internarse en las aguas dulces de medio planeta en busca de las especies más raras. Cada mañana, de lunes a viernes (11.10 horas), muestra a la audiencia sus andanzas.

Biografía Nació en Gran Bretaña en 1956. Es licenciado de Zoología por la Universidad de Bristol y posee un postgrado en Biología. Antes de presentar ‘Monstruos de río’, fue periodista y profesor de Biología. Compagina su rastreo de peces fluviales con la publicación de obras especializadas en pesca. La más popular es Somewhere Down the Crazy River.

¿Qué le atrae tanto de la vida de los ríos que no encuentra en otros entornos?

El agua dulce tiene muy poca visibilidad y adentrarse en ella es como explorar el espacio. Me entusiasma su misterio. Los documentales de la televisión suelen mostrar la vida marina e ignoran que en los ríos también hay peces grandes y, a veces, muy extraños. Además, muchas de esas criaturas viven cerca de nosotros. Por ejemplo, hay un pez caimán que vive en los ríos de Texas, próximo a poblaciones, y que muy pocos conocen. Es una especie de cocodrilo con aletas, de una fealdad prehistórica.

¿Hay más misterio en la fealdad que en la belleza?

Todo el mundo, sobre todo los niños, sienten pasión por los monstruos. El aspecto de los peces de río es peculiar: como viven en aguas turbias, no utilizan mucho los ojos y no les sirve de nada tener buen aspecto. Desarrollan más otros sentidos. Por ejemplo, pueden tener tentáculos que salen de la boca o de otras partes del cuerpo para abrirse paso con el tacto. Lo interesante de mis monstruos de río es que son feos pero, además, son unos incomprendidos.

¿En qué sentido?

Cuando alguna vez han mordido o han intentado sumergir a alguien se interpreta como un ataque pero probablemente su reacción responde más a un acto reflejo. Por lo general, los peces solo atacan a las personas cuando están protegiendo a sus crías.

¿Ha sufrido algún ‘ataque laboral’?

Cuando saco un pez del agua este ya está agotado por la lucha, pero aun así debo tener mucho cuidado porque me puede clavar un aguijón o propinarme una sacudida eléctrica. En EE UU tuve una vez un encuentro con un siluro de 25 kilos de peso. Yo estaba bajo el agua, aguantando la respiración. Había ramas y raíces que me rozaban mientras intentaba atraparlo. Me mordió la mano. Fue una situación muy intensa y peligrosa.

El riesgo, ¿es gaje del oficio o lo que da emoción a su trabajo?

Cuando recuerdo aquel caso, pasado el tiempo, lo saboreo, lo disfruto. En aquel momento, no, lo pasé fatal. ¿Qué ha aprendido de los hombres a través de la pesca? Soy un antropólogo por accidente porque siempre, viaje a donde viaje, hablo con la gente local. He llegado a conocer bastante bien cómo es la vida en el Amazonas. Además, el programa me ha hecho darme cuenta de que a la gente le encanta los misterios y descubrir que sigue habiéndolos en el mundo moderno. La espera, en la pesca, es una meditación que te prepara para la acción.

Para un hombre de acción como usted, ¿qué significan las largas esperas de la pesca?

Para mí es una forma de meditación que, poco a poco, se ha ido contagiando al resto del equipo del programa. Después de siete temporadas, algunos de sus miembros han empezado a pescar. Esas largas horas de espera se convierten en una especie de meditación colectiva que nos prepara para la acción.

Siempre le vemos devolver las especies que pesca al río. ¿Ha llegado a probar alguna especie sabrosa?

Los peces que capturamos suelen ser demasiado grandes y no llevamos refrigerador. Pero he probado muchas especies pequeñas. Hay un pez en Amazonas que solamente se alimenta de frutos secos de los árboles y es una fuente de proteínas enorme. Se llama tambaqui y es muy fácil de cocinar: se limpia, un poco de sal y se asa sobre las ascuas. Creo que es el pez más rico que existe en el mundo.

By: 20minutos.es