El BloodHound SSC

El BloodHound SSC es un vehículo terrestre diseñado para superar los 1.600 kilómetros por hora. En su estilizado fuselaje conviven tres motores: un Cosworth V8, para bombear combustible, el motor de de un avión Eurofighter Typhoon, y un motor de cohete. ¿Cómo es posible que semejante despliegue de potencia no haga que este coche experimental salga volando? La respuesta es paradójica: porque tiene alas. 

Los creadores del BloodHound SSC explican en un interesante video qué es lo que mantiene su vehículo pegado al suelo. La fuerza que ata el coche supersónico es similar a la que permite a una tabla de windsurf avanzar a más velocidad que la del viento que recibe y no salir volando pese a su enorme vela.

El coche está equipado con cuatro aletas estabilizadoras en los laterales. A ello se suma una enorme aleta dorsal similar a la de un avión. Este conjunto de protuberancias están diseñadas para dar estabilidad al vehículo a altas velocidades, e impedir que oscile de lado a lado. Asimismo, el propio paso del aire por las alas a esa velocidad genera la suficiente fuerza como para impedir que haya desplazamientos verticales. Simple, pero efectivo y probado de sobra en aeronáutica.

By: es.gizmodo.com